El sitio donde está tu router ahora mismo es, probablemente, uno de los peores de la casa. No lo elegiste tú: lo eligió la roseta del técnico. Y no, tu operador no tiene la culpa de que el WiFi muera en el dormitorio del fondo — la culpa es de la física. La buena noticia: la física tiene arreglos, y varios son gratis.
El WiFi no llega a toda la casa porque la señal pierde fuerza con cada muro, metal y masa de agua que atraviesa — y porque el router casi nunca está en el centro. Antes de comprar nada: recolócalo en alto y despejado, usa bien las dos bandas y comprueba el canal. Si aun así no llega, un repetidor de 23 € lo arregla.
Los 5 sitios donde tu router muere en silencio
Un dato que sorprende: tu microondas y tu WiFi de 2,4 GHz funcionan en la MISMA frecuencia (2,4 gigahercios — el microondas la usa para agitar el agua de la comida). Por eso el WiFi "se corta" cuando calientas la cena. Con esa lógica, repasa dónde está el tuyo:
Madera + puertas + la propia tele (una plancha de metal) = una jaula de Faraday casera. El router necesita aire, no un armario.
La señal se emite en forma de rosquilla alrededor de las antenas. En el suelo, media rosquilla se pierde contra el hormigón; en una esquina, tres cuartas partes se van a casa del vecino.
El técnico lo puso donde llegaba el cable, no donde vives. Si tu salón y dormitorios están al otro extremo, cada metro cuenta contra ti.
El agua absorbe las ondas de 2,4 GHz (es literalmente el principio del microondas). Neveras, acuarios, termos y muros con tuberías son esponjas de señal. Las personas también: una casa llena en una comida familiar baja la cobertura.
Todo lo que emite o lleva motor mete ruido en la banda de 2,4 GHz. El router quiere estar solo, en alto y despejado — como un faro.
Una estantería a 1,5-2 m en la zona más central posible. Solo con esto, habitaciones que iban "a una raya" pasan a dos o tres. Gratis.
2,4 o 5 GHz: la analogía de la música del vecino
Cuando el vecino pone música, a tu casa llegan los graves, no los agudos: las frecuencias bajas atraviesan paredes, las altas no. Con el WiFi pasa igual: la red de 2,4 GHz (los "graves") llega lejos y atraviesa muros, pero es lenta y está saturada; la de 5 GHz (los "agudos") es rapidísima pero muere en dos paredes. La jugada correcta: 5 GHz cerca del router, 2,4 GHz para la habitación del fondo. Si tu router emite una sola red "inteligente" que decide por ti, en los ajustes puedes separarlas — se llaman igual con "-5G" al final.
¿Dónde está tu router ahora mismo? Test de 10 segundos
Lo gratis primero: 4 arreglos antes de gastar un euro
Recoloca el router: centro de la casa, en alto, sin muebles ni tele delante. Es el arreglo con mejor ratio esfuerzo/resultado que existe.
Usa las dos bandas con cabeza: 5 GHz para lo cercano y exigente (tele 4K, consola), 2,4 GHz para lo lejano. Si van juntas en una sola red, sepáralas en los ajustes del router.
Cambia de canal si vives rodeado de vecinos: una app gratuita tipo WiFi Analyzer te enseña qué canales están saturados. En 2,4 GHz, los únicos que no se pisan entre sí son el 1, el 6 y el 11.
Reinicia y actualiza: un router que lleva meses encendido acumula basura en memoria. Reinicio mensual y firmware al día — dos minutos que ahorran misterios.
Y cuando lo gratis no basta: la solución por tipo de casa (desde 22,99 €)
Si tras recolocar el router la habitación del fondo sigue muerta, ya no es un problema de configuración — es de alcance, y se arregla con el aparato CORRECTO para tu casa (comprar el equivocado es la devolución más típica de la categoría):
Preguntas frecuentes sobre la señal WiFi en casa

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