Los precios no los escribe nadie. Salen del registro al pintar la página y llevan su ventana: 24 horas en Amazon, que es lo que permite su licencia, y 48 en las tiendas que nos entregan su catálogo. Cuando el mismo modelo tiene lectura en dos tiendas, la segunda aparece como una línea debajo del precio, con la cara de su tienda.
Las tres de arriba son las tres primeras de nuestra guía, en su orden, saltando las que hoy no tienen precio o no tienen stock. Esa guía las eligió con un censo propio de 88 anuncios contados el 5 de septiembre de 2026, del que sale la cifra que manda: solo 29 declaran a la vez los vatios hora de la batería y los kilómetros que prometen.
Los kilómetros de dos anuncios no se pueden comparar entre sí. Cada fabricante los mide con su peso, su pendiente y su nivel de asistencia, y casi ninguno publica cuáles. Los vatios hora, en cambio, son una unidad física y se comparan sin más: son voltios por amperios hora, y suelen estar en la ficha aunque no estén en el titular.
Una bicicleta eléctrica no es un vehículo de movilidad personal. No le tocan ni el certificado ni el registro que sí le tocan a un patinete, siempre que se quede en los 250 vatios nominales y en los 25 kilómetros por hora de asistencia que fija la norma. Por encima de eso, a efectos de tráfico deja de ser una bicicleta.
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